Uno de los principios de la PNL más importantes pero a menudo malinterpretado es el de la INTENCIÓN POSITIVA. Este principio establece que en algún nivel todo comportamiento tiene una intención positiva. Es decir, que todo comportamiento sirve para un propósito positivo, del subconsciente.

Estos son algunos ejemplos, para entenderlo mejor:

  • La intención positiva detrás de un comportamiento “agresivo”, por ejemplo, es a menudo “protección”.
  • La intención o propósito positivo detrás del “miedo” es normalmente “seguridad”.
  • El objetivo positivo detrás de la “ira” puede ser “marcar los límites”.
  • El “Odio” puede tener el propósito positivo de “motivar” a una persona a pasar a la acción.
  • Las intenciones positivas detrás de algo como la “resistencia al cambio” pueden abarcar un registro de cuestiones; incluyendo el deseo de reconocer, honorar o respetar el pasado; la necesidad de protegerse a uno mismo permaneciendo con lo familiar, y un intento de aferrarse a las cosas positivas que uno tuvo en el pasado, etcétera.

Los síntomas físicos muy a menudo también sirven a un objetivo positivo. Un síntoma, es la manera en que tu cuerpo se comunica contigo y te avisa de que algo no está funcionando adecuadamente, te alertan de que algo está desequilibrado. A veces estos síntomas físicos son incluso un signo de que algo se está curando.

Incluso un mismo comportamiento o síntoma de un problema específico puede servir para múltiples intenciones positivas. Muchas personas que quieren dejar de fumar, por ejemplo, descubren que su adicción les ha servido para muchos propósitos positivos subconscientes. Que han estado fumando por la mañana con el objetivo de “despertarse”. Fuman durante el día para “reducir estrés”, “concentrarse” y, paradójicamente “recordar respirar”. Fuman por la noche para “relajarse”. Descubren, que fumar les ha servido para ocultar o “nublar” emociones negativas escondidas. Quizás lo más importante, fumar era lo único que hacían “sólo para ellos”, para obtener algo de placer a sus vidas, o permitirse unos instantes de “espacio personal”.

Entonces, si las personas supuestamente tienen intenciones positivas, ¿por qué hacen cosas tan autodestructivas?
El refrán “El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”. simboliza muy este estado y mecanismo mental. Esta claro que tener una buena intención no es garantía de comportamiento sano. Esto sucede debido a los mapas limitados del mundo y de nosotros mismos que tenemos grabados a nivel subconsciente. Los conflictos surgen cuando nuestro mapa del mundo sólo presenta unas pocas alternativas “equivocadas” para satisfacer nuestras intenciones y necesidades básicas, que siempre son de protección y proveer.

Que un comportamiento surja de una intención positiva en su origen, no hace que ese comportamiento sea saludable.
Es evidente que el hecho de que un comportamiento dañino o síntoma puedan tener detrás una intención positiva no los hace aceptables ni sanos. Sin embargo, detectar cuál es esa intención positiva nos da las claves de lo que es necesario para el individuo y así ser capaces de satisfacer esa necesidad básica y genuina creando nuevas alternativas saludables y beneficiosas para la persona. El trabajo con la intención positiva esta enfocado más en su fundamental papel en procesos de “cambio”, ” curación” y “ecología” que en discusiones sobre la “moralidad” o “justicia”. Apunta más al futuro que al pasado. La curación o “corrección asociativa” supone añadir más elecciones al modelo del mundo empobrecido del individuo. Estas nuevas elecciones deberían ser capaces de satisfacer la intención positiva o propósito que la persona (conscientemente o inconscientemente) está intentando satisfacer, pero sin tener las consecuencias negativas o patológicas del comportamiento o síntoma problemático.

Es posible, sencillo y rápido encontrar definitivamente nuevas maneras de satisfacer una intención positiva.
Las intenciones positivas no siempre son conscientes u obvias. Como no estamos acostumbrados a pensar en términos de intenciones positivas, a veces resulta difícil encontrarlas de inmediato y por tanto nos resulta más fácil caer en otras explicaciones para un comportamiento o síntoma. Pero si uno se compromete a encontrarlas, ahí estarán.

A veces la intención o “estructura profunda” está muy alejada del comportamiento a nivel de social. Incluso la relación entre la intención y el comportamiento puede parecernos paradójica. Por ejemplo, un Suicida puede tener la intención positiva de “lograr estar en paz”. Muchos padres castigan o incluso maltratan a sus hijos para “demostrarles que les quieren”. La clave para encontrar la relación existente entre la intención positiva y el comportamiento resultante se encuentra en los sucesos pasados y en el entorno emocional en los que la relación se programó.

Cómo Resolver completamente una situación de conflicto ya sea personal o interpersonal.

Pasa primero por liberar los bloqueos emocionales ligados a la programación de creencias limitantes que tienen la persona y que le estan impidiendo satisfacer una necesidad o intención positiva básica de manera satisfactoria y saludable. Esto limpiará y prepara un terreno emocional, mental y físico para que la persona encuentre una perspectiva diferente a la que está creando el problema. En este proceso la intención positiva que la persona busca satisfacer a través de  una determinada conducta, hábito o síntoma, se hará evidente, es en esa toma de conciencia dónde comienza la verdadera oportunidad de transformación.

Me encantará que me escribas en el apartado de comentarios qué INTENCIONES POSITIVAS has encontrado relacionadas con comportamientos o hábitos poco saludables, si ya las conocías o te ha sorprendido descubrir alguna. ¿Qué has sentido al pensar en la posible intención positiva que tratas de satisfacer? ¿Qué conclusiones has ido obteniendo?